Lo primero que cabe destacar es que el articulo cuanta ya
con 16 años y sigue siendo de actualidad. Cosa sorprendente ya que han
transcurrido desde entonces varios gobiernos y leyes, hemos evolucionado como sociedad,
etc.
Si bien es cierto todo lo anterior, también es cierto que el
autor trata el tema de una manera un tanto mordaz y áspera. Aunque por otra
parte estoy de acuerdo con lo que nos expone. No puedo habar por mi experiencia
como profesor, pero si como alumno, y creo que es como él expone. Eso sí,
siempre generalizando, pero ya sabemos que es lo malo que tiene…
A menudo, lo único que queda de público en la escuela es su financiación.
Esta situación la podríamos extrapolar a la televisión pública siempre llena de
polémica por si funciona con un fin partidista por quien esté en el gobierno en
ese momento o no. Más allá de ello y más concretamente, en el artículo se
desarrollan varias ideas y conceptos en los que se culpa mayoritariamente a los
centros y profesores que imparten la docencia en las escuelas e institutos
públicos o concertados con financiación pública. Sí creo que de forma general
tenga razón ya que creo que los profesionales de la educación muy pocas veces
lo son. Y es que, igual que los enfermeros tienen un trabajo muy vocacional ya
que trabajan con personas, muchas veces parece que los profesores olvidan que también
trabajan con personas y que estas están formándose aún. Además, ellos muchas
veces son referencia a seguir para el alumno por lo tanto su educación debe de
ser lo más aséptica posible en cuanto a ideas sobre todo cuando pagan sus
sueldos entre todo el país. Y por otra parte, deberían de ser más consecuentes
con el trabajo tan trascendental que están llevando a cabo. Pues están formando
a las futuras generaciones.
Adrián¡¡ Me gustado mucho el símil que has echo con la televisión pública, tal cual.
ResponderEliminarSeguro que la nueva de profesor que hayan cursado el Master de profesorado son gente con vocación y ayudan a cambiar esta tendencia.
Muy buena tu apreciación respecto a la antigüedad del texto y que con todo siga teniendo vigencia el debate que suscita, yo no me había fijado. No obstante, y en parte como tú mismo comentas, él culpa mayoritariamente a los profesores y a los centros, y, por lo menos en mi opinión, esto no tenía mucho sentido antes, o al menos el panorama docente que yo conocí de niña no era tan negativo, y tampoco lo tiene ahora que los profesores se enfrentan a una sociedad en la que no hay ni el más mínimo respeto hacia su figura y donde los propios valores se encuentran en desuso. En cualquier caso, tienes toda la razón en que hay que ser conscientes de lo trascendental que es la labor docente y de la importancia de que el profesor esté comprometido con su tarea: la autocrítica es un requisito.
ResponderEliminar