viernes, 30 de octubre de 2015

¿Es pública la escuela pública?

¿Es pública la escuela pública?
Existe una dicotomía a la hora de responder a la pregunta de si la escuela es pública; por una parte, es pública en cuanto que teóricamente está al servicio del interés público y como escuela estatal es financiada económicamente por la administración pública, así como los trabajadores y organismos que la componen son públicos. Pero no siempre se llega a un acuerdo a la hora de ver cumplidos los intereses que forman a toda una sociedad, puesto que dichos objetivos comunes pueden verse mermados o excluidos según el profesorado y la organización del centro. Por tanto, lo que debiera ser común a todos está supeditado a los intereses privados del profesor (dentro del aula) y del organismo que conforma el profesorado (dentro de la escuela)
En la práctica lo que ocurre en el sistema educativo es que los horarios escolares cada vez son más reducidos, afloran con mayor ímpetu los periodos vacacionales y no se sabe con certeza por qué se implanta la jornada continua si no está demostrado que sea eficaz.
La calidad de la docencia en gran parte depende de la voluntad del profesor y para que exista dicha calidad la persona en concreto debe de poseer un fuerte sentido de responsabilidad profesional. Para ello, el profesor/a debe tener muy presente el grupo en el cual está trabajando, los intereses de sus alumnos así como el rendimiento de cada uno de ellos para poder establecer las diferentes herramientas acordes a la programación establecida adaptada a dicho grupo en concreto. Dicha calidad de aprendizaje también puede resultar afectada por la reducción salarial, ya que puede desincentivar a los mejores estudiantes y como consecuencia escogerán otras profesiones, y por otro lado, desmotivar a los profesores que optan por el mínimo esfuerzo.
La responsabilidad del profesorado también se debe centrar en la atención a los padres, a las reuniones de claustro, comisiones pedagógicas etc. para complementar y coordinar de una manera eficaz aquello que se está llevando a cabo en el aula con las ayudas o refuerzos externos que van a favorecer al alumnado. Del mismo modo, deberían de existir mecanismos de control interno y externos adecuados para que realmente se desarrollara lo mencionado anteriormente.

Por desgracia, la realidad es otra, en ocasiones vemos como el profesor/a es indiferente hacia los alumnos que conforman su clase, no existe ninguna dedicación, se limitan a seguir un libro de texto o a mandar muchas actividades donde las horas de clase se ciñen a corregir los ejercicios propuesto sin que quede mayor tiempo para otras actividades. Por tanto, la actividad que se desarrolla en las aulas no responde a la de dar un servicio público para el público, es decir, para todos los beneficiarios: alumnos, familias y sociedad. Los sistemas educativos que poseen los mejores resultados son aquellos que tienen un reconocimiento positivo hacia sus docentes, tanto a nivel social como en el económico, por ello, invertir en educación es mejorar las perspectivas de las futuras generaciones.

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