¿Es pública la
escuela pública?
Entendemos que
algo es público cuando es de todos y para todos. La escuela pública debería
ofrecer un servicio público proporcionando los recursos y herramientas
necesarias para asegurar el máximo nivel educativo para todos, con independencia
de clases, etnias, género, nacionalidad, recursos económicos… La escuela pública está financiada con fondos
públicos esos impuestos que todos pagamos, sus trabajadores son funcionarios
del Estado pero, todo eso ¿es suficiente para considerarla pública a todos los
efectos?
También nos
encontramos ante un gran problema, la paulatina degradación de la profesión de
maestro. Parece que ahora todas las miradas se dirigen hacia la labor docente
y, no sólo es mirada con lupa, sino que muchos le achacan toda la
responsabilidad del fracaso escolar. Hay docentes malos, sin vocación, sin
motivaciones, sin ilusión… ¡por supuesto!, pero también los hay buenos y muy, muy
buenos, implicados en su trabajo y en su labor diaria con sus alumnos. Pero más
allá de criminalizar al docente, deberíamos hacer un acto mayor de reflexión y
analizar todo aquello que se hace mal, desde todos los estamentos. ¿Cuál es el origen
de la desilusión y desgana de algunos docentes? Tal vez no están preparados
para enfrentarse a una clase de alumnos obligados, por ley, a permanecer en las
aulas hasta una edad determinada. Evidentemente que esa falta de recursos es
responsabilidad del docente y debe solventarlo pero, por qué no se elaboran
planes de estudio eficaces o, al menos, implantar un plan de estudios el tiempo
necesario para ver sus resultados y así considerar su valía o no.
Desde aquellos
que hacen las leyes hasta los que deben aplicarlas y cumplirlas deberían
reflexionar sobre esta cuestión y solucionar los problemas de base. Leyes
educativas en las que crean los docentes porque, ¿cómo puedes hacer algo sin
creer en ello?
Creo que mi compañera realiza una pregunta muy acertada: ¿Cuál es el origen de la desilusión y desgana de algunos docentes?. No solo son los alumnos los que se ilusionan o pierden la ilusión, y siempre hay un motivo que nos hace perderla o ganarla. Estoy de acuerdo en que todas las miradas apuntan hacia los profesores y que se les achaca la culpa del fracaso escolar, pero habría que reflexionar sobre esta acusación tan absoluta hacia los profesores, porque no creo, para nada, que toda la culpa recaiga en ellos. Como bien concluye mi compañera en su comentario, tanto aquellos que hacen las leyes como los que deben aplicarlas y cumplirlas deberían reflexionar sobre ello y solucionar los problemas de base.
ResponderEliminarEn última instancia, me gustaría apuntar que me ha gustado mucho la forma en que mi compañera ha cerrado su comentario (¿cómo puedes hacer algo sin creer en ello?).