El
artículo "¿Es pública la escuela pública?", es una
crítica hacia la escuela pública española en la actualidad. Suele
distinguirse entre escuela "pública" y "estatal",
la primera estaría al servicio del interés público y la segunda a
los intereses del Estado o del gobierno. La ley y la financiación,
pues, no bastan para definir la escuela pública. Podemos hablar de
escuela pública, englobando a la estatal y a la privada concertada.
Pero, el autor se pregunta si basta la ley y la titularidad estatal
para garantizar que la llamada escuela pública sea realmente
pública.
Según
el autor, hay una subordinación de la escuela a otros intereses.
Cree que los intereses públicos ( los del alumnado), quedan
subordinados a los intereses privados y corporativos, de cada
profesor en particular y del profesorado en general.
Realiza
una crítica a la jornada continua e intensiva, que según él,
defiende gran parte del profesorado, sin ser capaces de señalar
ningún estudio que demuestre su efectividad. No hay posibilidad de
utilizar horas adicionales, incluso en julio, para centrarse en los
alumnos de menor rendimiento. Sin embargo, en la privada, si poseen
estos recursos.
Como
segundo punto, cuestiona la vocación de parte del profesorado y
señala que la calidad de la docencia depende en gran medida de la
voluntad del profesor. Faltan mecanismos de control internos y
externos para disuadir al profesorado en los cuales "la
autonomía profesional se traduce en tiempo libre retribuido",
en vez de dedicarlo a una adecuada preparación de las clases etc.
Tercer
punto; los profesores, a menudo, sólo de responsabilizan de su clase
y su aula. En detrimento de la atención a los padres, de seminarios,
las coordinaciones de ciclo...
Cuarto
punto; el profesorado mantiene una actitud indiferente hacia la
participación. En general, la presencia de "otros" en el
"gobierno" del centro es vista con recelo y como una
intromisión.
Quinto
punto; ni la dirección ni el Consejo Escolar pueden hacer nada sin
el Claustro, y este último intenta que los anteriores no puedan
hacer nada.
Sexto
punto; el principal enemigo de la escuela pública son esos
profesores que creen que lo público es suyo y demuestran escaso o
nulo entusiasmo por su trabajo. Además, según el autor, la
incorporación de la mujer al trabajo y la doble responsabilidad a la
que se ven sometidas ( trabajo en casa y trabajo en la escuela), ha
contribuido a recortar obligaciones y disminuir la jornada,
manteniendo sin embargo el salario. En la privada, obviamente, esto
no sucede.
También
nombra a los sindicatos como responsables de el despertar de los
elementos más corporativos.
Señala
que, aunque también hay buenos profesionales, con vocación, la
escuela pública cuenta con "demasiados" no vocacionales.
En
definitiva, el autor realiza una amplia crítica a la escuela
pública, y la conclusión que podemos extraer es que la escuela
pública no es en absoluto pública desde su punto de vista, pues
está totalmente subordinada a los intereses, principalmente, del
corporativismo del profesorado, en detrimento del alumnado.
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