jueves, 29 de octubre de 2015

Va a ser que no


¿Es pública, la escuela pública?

Tras leer este artículo de Mariano Fernández Anguita, creo que es inevitable darle la razón en muchos aspectos, por no decir prácticamente todos.
A la pregunta que nos lanza, y respondiendo con sus mismas definiciones, nuestra escuela estatal no es pública. Podemos afirmar esto tras constatar que nuestra escuela esta subordinada a los intereses del gobierno, en primer lugar. El cual la usa frecuentemente como arma política, sin interesarse lo más mínimo por su mejora y dando importancia a detalles tan nimios, como puede ser, el incluir, o no, de forma evaluable una asignatura como religión en el currículo. Pero claro está, con esta cuestión se consigue formar revuelo y que los seguidores de de dicha ideología política puedan estar a bien con sus creencias religiosas sean las que fueren.
¿De verdad alguien puede creer que este es el problema en nuestro sistema educativo? Estamos hablando de que nos encontramos con que un tercio del alumnado sufre fracaso escolar en secundaría, que las aulas se están abarrotando con alumnos que no quieren estudiar y que estamos obligando a permanecer ahí hasta los 16 años, sin dar más opciones que las ya establecidas, las cuales, esta más que demostrado que no satisfacen a todos los estudiantes, y aquí se esta cometiendo uno de los grandes errores, a mi parecer, al pretender que todos los alumnos estudien, o se interesen, por lo mismo, este sistema se está quedando atrás en lo que respecta a la realidad social, y eso lo puede observar cualquiera que no sea experto en la materia.
En segundo lugar nos encontramos con un cuerpo docente abocado al fracaso, puesto que en su mayoría, o por lo menos en su parte más visible, nos encontramos con personas sin vocación que responden a la ley del mínimo esfuerzo, convirtiéndose e un grupo blindado por las leyes que está convirtiendo la escuela en su reino. Confundiendo la reducción del horario lectivo con la reducción del horario laboral para su interés personal, y mostrándose reticente ante cualquier tipo de cambio en lo que respecta a sus derechos y obligaciones, lo cual es relativo teniendo en cuenta que estas últimas no tienen ningún organismo efectivo que se encargue de su cumplimiento.
Dicho todo esto, podemos afirmar que es una escuela es estatal (sin hacer mención a las concertadas o privadas) en lo que respecta a que se administra desde el estado y se paga con nuestros impuestos, pero que no cumple con la función de servir al interés público en favor de los intereses de otros, y en resumen nos encontramos con una que escuela que no es lo que demandan ni alumnos,ni familias.

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